La pensión media de jubilación en España se sitúa en torno a 1.447 euros mensuales, según los datos de la Seguridad Social de finales de 2024. Para muchos trabajadores ese importe no cubre el nivel de vida al que están acostumbrados. Si tu sueldo actual ronda los 2.500 euros netos y el día de tu jubilación ingresas 1.400, la diferencia de más de 1.000 euros al mes tiene que salir de algún sitio.
En este artículo vas a ver, con un lenguaje sin tecnicismos, cuánto dinero deberías ir acumulando para el ahorro para la jubilación, en qué se diferencia un plan de pensiones de un fondo de inversión, qué reglas sencillas te ayudan a fijar una cifra concreta y en qué casos conviene empezar cuanto antes —que es casi siempre.
Por qué la pensión pública no siempre llega para todo el Ahorro para la Jubilación que necesitas
España tiene uno de los sistemas públicos de pensiones más generosos del mundo. Según el informe Pensions at a Glance 2025 de la OCDE, la pensión media equivale al 80,4 % del salario previo a la jubilación, muy por encima del 52 % de media en los países de la organización. Es un dato tranquilizador. Pero tiene trampa.
Ese porcentaje es una media. Si cotizas toda tu vida con un sueldo bajo, tu pensión será baja. Si eres autónomo, la pensión media del Régimen Especial se queda en torno a los 966 euros mensuales, casi la mitad que la del Régimen General. Además, las proyecciones del INE indican que España pasará de 2,6 trabajadores por cada pensionista hoy a apenas 1,6 en 2050. Con menos cotizantes sosteniendo el sistema, la presión sobre las futuras prestaciones solo puede ir en una dirección.
Por tanto, confiar únicamente en la pensión pública es un riesgo que puedes reducir con un plan de ahorro privado complementario. No se trata de desconfiar del sistema; se trata de no depender al cien por cien de algo que no controlas.
Cuánto necesitas en total: la referencia del 70-90 %
El Banco de España y la CNMV, a través del portal Finanzas para Todos, estiman que durante la jubilación necesitas entre el 70 % y el 90 % de los ingresos que tenías cuando trabajabas. La lógica es clara: cuando te jubiles ya no pagarás hipoteca —si todo va bien—, los hijos serán independientes y algunos gastos laborales desaparecerán.
Haz este ejercicio rápido. Si hoy ganas 28.000 euros brutos al año, el objetivo es mantener entre 19.600 y 25.200 euros anuales una vez jubilado. Si la pensión pública te va a dar 18.000, el hueco que tienes que cubrir con ahorro propio es de entre 1.600 y 7.200 euros al año. Multiplicado por 20 años de jubilación media, ese hueco puede llegar a los 144.000 euros. Ese es el número que debes tener en mente cuando decidas cuánto apartas cada mes.
La regla de los hitos por edad
Una guía práctica para no perderte durante la carrera consiste en marcarte hitos de ahorro acumulado según tu edad. Estas referencias, habituales entre los planificadores financieros, te dicen si vas bien encaminado:
- A los 35 años: deberías tener ahorrado aproximadamente 0,9 veces tu salario anual. Con un sueldo de 30.000 euros, eso son 27.000 euros acumulados.
- A los 45 años: el objetivo sube a 2,3 veces el salario anual. Con el mismo sueldo, unos 69.000 euros.
- A los 55 años: la referencia es 4,2 veces el salario. En el ejemplo, 126.000 euros.
- Al jubilarte (67 años): el fondo complementario recomendado para mantener el nivel de vida es de unas 6,4 veces el salario anual, es decir, unos 192.000 euros en el ejemplo.
No son cifras grabadas en piedra. Dependen de tu pensión estimada, de tus gastos reales y de cuándo empieces a ahorrar. Pero son una brújula útil para saber si vas o no por el buen camino.
Qué porcentaje de tu nómina destinar al Ahorro para la Jubilación
¿Qué hay detrás de este dato? La recomendación más extendida entre los expertos en planificación financiera es apartar entre el 7 % y el 10 % de los ingresos brutos desde el principio de la vida laboral. Con una nómina de 2.000 euros netos, eso equivale a entre 140 y 200 euros al mes. No es una cifra que paralice, pero sí requiere convertirlo en hábito.
El problema es que la mayoría de las personas lo pospone. Solo el 15 % de la población en España disponía a cierre de 2024 de un plan de pensiones individual, según el Observatorio Inverco. El motivo suele ser el mismo: la jubilación queda lejos, la hipoteca aprieta ahora y el recibo de la luz no perdona. Sin embargo, cada año que pasa sin ahorrar obliga a subir ese porcentaje para llegar al mismo destino.
El efecto bola de nieve del interés compuesto
Aquí entra en juego el interés compuesto —es decir, los intereses que generan a su vez más intereses—, que actúa como una bola de nieve que rueda cuesta abajo: cuanto más tiempo lleva rodando, más grande se hace.
Pongamos un ejemplo concreto. Si con 30 años empiezas a invertir 150 euros al mes en un fondo indexado con una rentabilidad media anual del 6 %, a los 67 años habrás acumulado cerca de 240.000 euros. Si esperas a los 40 años para empezar con la misma cantidad mensual, el resultado cae a unos 115.000 euros. Empezar diez años antes, con el mismo esfuerzo mensual, puede suponer más del doble de capital acumulado al final. No hay truco; es solo tiempo.
Instrumentos para canalizar tu Ahorro para la Jubilación
Una vez tienes claro cuánto apartar, el siguiente paso es elegir dónde meterlo. No existe un producto único ni perfecto; depende de tu edad, tu perfil y cuánto quieres optimizar la fiscalidad.
- Planes de pensiones individuales: permiten reducir la base imponible del IRPF —es decir, pagas menos impuestos ese año—, pero tienen el límite de aportación en 1.500 euros anuales para planes individuales. Son especialmente interesantes si tu tipo marginal es alto.
- Planes de pensiones de empleo: si tu empresa ofrece uno, aprovéchalo. El límite de aportación sube hasta 10.000 euros anuales combinando empresa y empleado. Es dinero que el empleador pone por ti.
- Fondos de inversión indexados: sin límite de aportación, con comisiones bajas —entre el 0,2 % y el 0,5 % anual frente al 1-2 % de muchos planes bancarios tradicionales— y con liquidez total. No tienen la ventaja fiscal en la entrada que tienen los planes, pero permiten traspasar sin tributar y rescatar cuando quieras.
- Seguros de ahorro o PIAS: recomendables para perfiles conservadores o para quienes se acercan a la jubilación. Transforman el capital acumulado en rentas vitalicias con ventajas fiscales en el momento del rescate.
Lo habitual y más eficaz es combinar varios de estos vehículos según la etapa vital. En los primeros años de carrera, la prioridad es la rentabilidad y el horizonte largo; según te acercas a los 60, el objetivo cambia hacia preservar lo acumulado.
Cuándo empezar: la única respuesta posible
La respuesta es hoy. No la semana que viene, no cuando te suban el sueldo, no cuando acabes de pagar el coche. La razón no es un sermón sobre el ahorro: es pura matemática. Cuanto más tarde empieces, mayor tendrá que ser el porcentaje mensual que apartes para llegar al mismo punto.
Si empiezas a los 25 años con 100 euros al mes, puedes alcanzar ese colchón de seguridad complementario con relativa comodidad. Si esperas a los 45, necesitarás apartar más del triple para llegar al mismo resultado. Y con 55 años, el esfuerzo mensual necesario puede resultar difícilmente compatible con el resto de gastos de la vida cotidiana.
El músculo del ahorro se entrena igual que el físico: con constancia y empezando antes de necesitarlo. No hace falta comenzar con grandes cantidades. Hace falta comenzar.
Conclusión: tres pasos para calcular tu plan de Ahorro para la Jubilación
Tienes los conceptos. Ahora toca convertirlos en números concretos para tu situación. Aquí tienes un ejercicio de tres pasos que puedes hacer esta semana:
- Consulta tu pensión estimada. Entra en la Sede Electrónica de la Seguridad Social y revisa tu informe de vida laboral. Hay simuladores que te dan una estimación de pensión futura en función de los años cotizados y el sueldo actual.
- Calcula el hueco. Resta tu pensión estimada al 80 % de tu sueldo actual. Esa diferencia mensual, multiplicada por los años que esperas vivir jubilado —usa 20 como cifra conservadora—, es el capital complementario que necesitas acumular.
- Fija una cantidad mensual y automatízala. Divide ese capital entre los meses que te quedan hasta la jubilación, ajusta para incluir una rentabilidad media del 5-6 % anual y programa una transferencia automática el día que cobras la nómina. Lo que no ves, no lo gastas.
Si este artículo te ha ayudado a poner cifras a algo que muchas veces se queda en intención, el siguiente paso es revisar en qué productos canalizas ese ahorro. En el blog tienes más artículos sobre planes de pensiones, fondos de inversión y fiscalidad del ahorro que pueden completar el cuadro. Si prefieres trabajarlo con alguien, puedes pedir una mentoría personalizada y lo analizamos juntos.
- Si deseas profundizar en este tema, puedes consultar los siguientes recursos:
- Mira la información actualizada que ofrece el Instituto de Finanzas Personales (IFP).
- Contacta con Nosotros para resolver tus dudas.

